La eficiencia, capacidad y habilidad no lo son todo en el mundo de los negocios. La consolidación de una empresa se encuentra apuntalada por los principios que guían su misión: las valores.
¿Qué sostiene a una casa? La respuesta es sencilla: los cimientos. Y mientras más fuertes, la edificación cuenta con un mejor soporte. Aunque no sea física, esta lógica aplica a cualquier clase de estructura. Sí, también a la empresarial.
En el negocio familiar, el soporte se ubica en los valores que comparten los miembros fundadores y que se pretenden transmitir tanto al interior como al exterior de la empresa. Se expresan no solamente de forma protocolaria, también en las actitudes, motivaciones y expectativas de quienes participan activamente.