La importancia de invertir en capacitación del personal en la empresa

La capacitación y el desarrollo profesional se vuelven casi nulos en principalmente en empresas familiares durante los tiempos de crisis. Que a mi juicio no debería ser visto como un lujo, sino como una inversión necesaria y estratégica que sirve para motivar a los empleados y para obtener mejores resultados y retorno de inversión del negocio.

“Una máquina puede hacer el trabajo de cincuenta hombres ordinarios. Ninguna máquina puede hacer el trabajo de un hombre extraordinario.” Elbert Hubbard

Los ejecutivos clave, sean o no parientes, deben tener voz y voto en las decisiones cruciales de la empresa familiar. No temas perder el poder y control por el hecho de ubicar a terceros ajenos a la familia en puestos estratégicos para el negocio, por lo tanto, deben estar debidamente capacitados.

Invertir en personas es tan importante y tiene mejor retorno que invertir en acciones de una empresa.

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La capacitación y el desarrollo profesional son, en un buen número de ocasiones, algunos de los elementos que las empresas familiares relegan y dejan de lado en tiempos difíciles e, incluso, en circunstancias normales en las que los negocios funcionan sin problemas. Esto ha hecho que dos áreas fundamentales para una compañía y sus colaboradores familiares o no pasen a ser vistas como lujos de los que no goza casi nadie y a los que no se tiene derecho al trabajar para un negocio familiar.

Pero, evidentemente, se trata de un error que cometen muchas empresas al enfocarse en lo que consideran prioritario descuidando aquello que puede convertirse en un fuerte impulso para la fuerza de trabajo.

Tipos de empresas familiares en temas de capacitación

Algunos autores de este importante tema las clasifican en tres tipos de empresas familiares en función del tratamiento que hacen de la capacitación:

1.- Endogámicas. Son aquellas en la que no se considera útil ni necesaria la capacitación. Se entiende que nadie mejor que los miembros de la familia para conocer las claves del negocio. Lo que vale es la experiencia. El dinero usado en formación es como dinero tirado a la basura y por eso no se gasta. Por lo general en estas empresas la figura de responsable de recursos humanos no suele existir

2.- Un designado para recibir capacitación. Se trata de familias empresarias que han designado a uno de sus miembros como responsable de acudir a cursos. Cada vez que regresa a la empresa a contar lo aprendido, el resto de la familia lo ve como un ave rara y suelen decirle que eso que les cuenta está bien pero no aplica a su empresa. Al final se crean cotos de poder: los que van a cursos y los que de verdad mandan en la empresa

3.-  Empresas con plan integral de capacitación y desarrollo. Son empresas institucionalizadas que cuentan con un responsable encargado de las personas y, como parte de un plan sopesado, existe un plan de capacitación y formación tanto para empleados y directivos en general como para miembros de la familia propietaria. Es común que toda la familia acuda a ciertos programas de formación de empresarial o de escuelas de negocios del tipo IPADE o EGADE para asegurarse que todos comparten el mismo idioma y la misma visión.

“Lo que necesitamos es más gente que se especialice en lo imposible.” Theodore Roethke

Es evidente que la mayoría prefiere las empresas del tipo 3. La empresa familiar no debe olvidar que vivimos en un mundo de grandes desafíos a los que nos lleva la globalización de los mercados, el enorme dinamismo empresarial o el cambio generado por el avance de las nuevas tecnologías de la información.

Competimos es escenarios globales, y las empresas líderes, aquellas sobre las que las familias empresarias deben hacer su benchmarking, se caracterizan, entre otras cosas, por dar prioridad a la gestión del talento. En ese contexto la capacitación integral juega un papel trascendente. Por eso siempre les digo a los propietarios de empresas familiares que aprendan de lo que hacen las empresas más competitivas de su industria y que ya lograron trascender de generación en generación.

Los miembros de las familias empresarias con vocación de continuidad y liderazgo deben invertir en formación de calidad. Aquella que les ayuda a desarrollar pensamiento estratégico, anticipar tendencias, conocer las técnicas de gestión de negocio y familia más adecuadas para superar momentos tan complejos como los que estamos viviendo, tomas mejores decisiones en tiempos de incertidumbre, potenciar capacidades para liderar equipos de alto rendimiento o ampliar su visión y comprensión del entorno para impulsar nuevas oportunidades de negocio que aseguren un crecimiento sostenido de la empresa.

El presupuesto para la capacitación es estratégico

En muchas empresas las personas son importantes y, en algunos, son lo más importante de los recursos que disponen. Hoy algunas empresas quieren crecer internacionalmente porque su mercado doméstico está muy golpeado por la crisis o quieren diversificarse para salir de una dependencia total en negocios de dudoso futuro o necesitan reinventarse para volver a ser competitivas. Eso exige ideas que emanan del talento y la capacidad para llevarlas a la práctica con éxito.

Sé que a algunos empresarios les cuesta sacar de su caja efectivo para la capacitación. Al fin y al cabo, ese dinero sale de sus “dividendos” y no de un presupuesto de capacitación debidamente planeado que hay que invertir como ocurre en las grandes corporaciones. Pero, honestamente, el dinero mejor empleado es el invertido para la capacitación de la familia y de los colaboradores del negocio familiar.

Vacía tu bolsillo en tu mente, y tu mente llenará tu bolsillo”. Benjamin Franklin.

Otro punto fundamental es el de lo que esperan los empleados. En las empresas en las que la capacitación es vista como un lujo, es difícil motivar a los colaboradores a que participen de las sesiones que se presentan ocasionalmente, ya que estos no las valoran. Por el contrario, en aquellas empresas familiares que se aprende constantemente, los empleados llegan generan una lealtad por la inversión en su desarrollo e intentan retribuir ayudando a que el negocio crezca y mejore su posición en el mercado.

Para concluir, se puede decir que las inversiones en capacitación y en desarrollo profesional traen ganancias para todos y se convierten en herramientas para que un negocio mejore continuamente y para que todos se sientan valorados y comprometidos con su labor.

Contrata a los mejores invierte en ellos, déjalos hacer lo que saben. Sino contrata a los más baratos y que hagan lo tú digas.

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