Deducción de Vehículos Automotores y el Arrendamiento Financiero

Autor: CPC Juan Carlos Valencia Castro

El presente artículo trata respecto a la deducción de vehículos automotores, que se adquieran a través de contratos de arrendamiento financiero, en virtud de lo dispuesto por la fracción II del artículo 45 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR), específicamente, con respecto a la posible deducción fiscal de la totalidad de los pagos efectuados a una arrendadora financiera al momento de finalizar el contrato, ejerciendo la opción que prevé el precepto anteriormente mencionado, en contraposición, con la limitante que establece el artículo 42, fracción II de la misma ley, para deducir el monto de la inversión en automóviles hasta por la cantidad de $175,000.00 para aquellos contribuyentes que no realicen actividades exclusivamente como “arrendadoras”.

INTRODUCCION

La fracción II del artículo 45 textualmente señala lo siguiente:

“Art 45. Cuando en los contratos de arrendamiento financiero se haga uso de alguna de sus opciones, para la deducción de las inversiones relacionadas con dichos contratos se observará lo siguiente:

II. Si se obtiene participación por la enajenación de los bienes a terceros, deberá considerarse como deducible la diferencia entre los pagos efectuados y las cantidades ya deducidas, menos el ingreso obtenido por la participación en la enajenación a terceros.”

Por su parte, la fracción II del artículo 42 de la LISR, prevé que:

“ART. 42. La deducción de las inversiones se sujetará a las reglas siguientes:
II. Las inversiones en automóviles sólo serán deducibles hasta por un monto de $175,000.00.”

CONSIDERACIONES
La regla general contempla que el monto máximo de deducibilidad para este tipo de activos fijos sea de hasta $ 175,000.00, excepto en tratándose de los contribuyentes cuya actividad consista en el otorgamiento del uso o goce temporal de automóviles (arrendadoras), siempre y cuando se destinen exclusivamente a dicha actividad, de conformidad con lo previsto por el propio artículo 42, fracción II, segundo párrafo de la LISR; por lo que no existe alguna justificación objetiva en la propia ley en comento para que un contribuyente distinto de una arrendadora pueda acceder a la deducibilidad total de esas inversiones cuando dicho monto supere la limitante de los $ 175,000.00. En todo caso, estaríamos ante un posible escenario de inequidad tributaria, pero no es el fin de este documento entrar al estudio de la constitucionalidad de la fracción II del artículo 42 de la LISR.

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