En términos fiscales, una deducción es un gasto que cumple requisitos que establece la ley y que es estrictamente indispensable; es decir, un gasto necesario para obtener el ingreso. Para poner un ejemplo sencillo, se puede decir que un contador solo puede hacer deducibles aquellos gastos que le sirvan para proporcionar sus servicios profesionales, tales como: computadora, leyes, papelería, cursos, etcétera. Estos gastos, a su vez, varían en función de la actividad: los gastos no serán los mismos para un médico que para un contador; para una constructora que para una comercializadora.