Cuando se inicia un despacho contable entre dos personas, hay una estructura que parece lógica, justa y hasta natural: 50 % para cada socio en papel suena perfecto. Dos personas que confían entre sí, que están empezando algo juntos, que quieren repartir todo de manera equitativa.
Sin embargo, en la práctica profesional este esquema es uno de los que más problemas genera con el paso del tiempo. No necesariamente al inicio. Muchas veces los problemas o diferencias pueden aparecen años después, cuando el despacho contable crece, cambian las responsabilidades o simplemente evolucionan las expectativas de cada socio.
Este articulo recopila experiencias de varios colegas cercanos y propia.
El problema del bloqueo en la toma de decisiones
Cuando una sociedad está dividida 50-50, ninguno de los socios tiene mayoría. Esto significa que muchas decisiones importantes requieren que ambos estén de acuerdo.
Por ejemplo:
- contratar más personal
- invertir en marketing
- cambiar el modelo de precios
- incorporar nuevos socios
- abrir otra oficina
- cambiar la estrategia del despacho contable
Si ambos socios están alineados, el esquema funciona. Pero si empiezan a tener visiones distintas, aparece lo que en gobierno corporativo se conoce como bloqueo societario. Uno quiere crecer y el otro quiere mantener el despacho pequeño. Uno quiere reinvertir utilidades y el otro quiere retirarlas y como ninguno tiene mayoría, el despacho se puede paralizar.
Con el tiempo el trabajo casi nunca es 50-50
Otro conflicto muy común en el despacho contable es que, con el paso de los años, la carga de trabajo deja de ser simétrica. Puede pasar algo como esto:
- Un socio se enfoca más en la operación, en dirigir al equipo y resolver problemas de clientes.
- El otro socio se concentra más en la parte técnica, en algunos clientes específicos o incluso empieza a participar menos en la operación diaria.
También ocurre que uno de los socios desarrolla más la parte comercial y empieza a traer más clientes al despacho.
Pero al final del año las utilidades se reparten igual:
50 % y 50 %. Esto puede generar fricciones internas que no siempre se expresan abiertamente, pero que terminan afectando la relación societaria.
El problema para integrar nuevos socios
Cuando un despacho contable crece, tarde o temprano aparece la necesidad de desarrollar carrera dentro de la firma. Supervisores o gerentes que llevan años en el despacho empiezan a tener interés en participar en la sociedad. El problema es que cuando la estructura es 50-50 la pregunta aparece de inmediato:
¿De dónde sale el porcentaje para un nuevo socio?
Para que alguien entre, alguno de los socios actuales tendría que diluirse. Y muchas veces ninguno quiere hacerlo.
Esto termina generando un límite en el crecimiento del despacho contable, porque no existe un camino claro para que el talento clave evolucione hacia la sociedad.
El tema delicado: ¿Qué pasa si un socio quiere salir?
Otra situación que muchos despachos enfrentan en algún momento es la salida de uno de los socios.
Las preguntas que aparecen son complejas:
¿Quién compra su participación?
¿Cómo se valúa el despacho contable?
¿Puede vender su parte a un tercero?
En firmas profesionales esto es particularmente sensible porque gran parte del valor está en:
- los clientes
- las relaciones
- la reputación profesional
En algunos casos el riesgo incluso es que el socio que sale intente llevarse parte de la cartera.
Por eso es común que las sociedades profesionales incluyan cláusulas como:
- derechos de preferencia
- mecanismos de valuación
- cláusulas de no competencia
Liderazgo difuso dentro del despacho contable
Cuando ambos socios tienen exactamente la misma participación, también puede generarse un problema de liderazgo interno.
Para el equipo muchas veces no es claro:
¿Quién toma la decisión final?
Si ambos socios tienen estilos distintos de dirección, esto puede generar mensajes contradictorios hacia el personal.
El resultado suele ser:
- decisiones más lentas,
- confusión interna, y
- menor velocidad para ejecutar cambios.
¿Significa que el 50-50 es una mala idea?
No necesariamente. Hay sociedades que funcionan muy bien bajo este esquema, especialmente cuando existen tres factores:
- confianza personal sólida
- roles claramente definidos
- visión estratégica alineada
Cuando ambos socios realmente comparten la misma forma de pensar sobre el despacho contable, el modelo puede funcionar durante muchos años. Sin embargo, en la práctica profesional muchos despachos terminan migrando a estructuras más flexibles.
Lo que hacen muchas firmas profesionales
Con el tiempo muchas firmas evolucionan hacia modelos donde la participación no necesariamente es 50-50.
Por ejemplo:
51-49 para evitar bloqueos. O estructuras donde existe una bolsa de participación destinada a futuros socios. También es común encontrar esquemas con distintos tipos de socios, como:
- socios de capital
- socios operativos
- socios de área
Este tipo de estructuras permiten que el despacho crezca sin depender únicamente de dos personas.
¿Cómo evitar los problemas del 50-50 en un despacho contable?
El problema del 50-50 no necesariamente es la distribución en sí, sino la falta de reglas para cuando el despacho evoluciona. Muchos despachos se constituyen pensando en el presente, pero no en lo que pasará cuando el despacho tenga:
- más clientes
- más personal
- nuevas líneas de servicio
- nuevos socios potenciales
Por eso, más que evitar el 50-50, lo importante es diseñar una estructura que permita que la firma evolucione sin conflictos. Algunas prácticas que han funcionado bien en firmas profesionales son las siguientes.
Definir roles claros desde el inicio
Uno de los mayores problemas en las sociedades de despachos es que ambos socios terminan haciendo de todo. Esto genera zonas grises y conflictos. Una práctica mucho más sana es definir responsabilidades claras, por ejemplo:
Socio A
Dirección comercial y desarrollo de clientes.
Socio B
Dirección técnica y supervisión de calidad.
Esto permite que cada socio tenga un área de liderazgo definida dentro del despacho.
Separar participación accionaria de remuneración
Un error muy común en firmas pequeñas es que la remuneración depende únicamente del porcentaje de participación.
Sin embargo, en despachos profesionales muchas firmas separan tres conceptos distintos:
- sueldo por función operativa
- bonos por desempeño o generación de negocio
- distribución de utilidades como socio
Esto permite reconocer cuando uno de los socios está aportando más valor operativo sin tener que modificar necesariamente la participación accionaria.
Crear reglas para la entrada de nuevos socios
Un despacho que quiere crecer necesita eventualmente integrar nuevos socios. Por eso es recomendable establecer desde el inicio reglas claras como:
- porcentaje máximo de participación de los socios fundadores
- criterios para invitar nuevos socios
- procesos de valuación para la compra de participaciones
Muchas firmas incluso reservan una pequeña parte del capital social para futuros socios.
Esto permite que el despacho tenga una carrera societaria clara, lo cual es muy importante para retener talento.
Establecer mecanismos para resolver bloqueos
Cuando la participación es 50-50, es recomendable establecer mecanismos para resolver desacuerdos importantes.
Algunas sociedades incluyen en sus estatutos o acuerdos entre socios elementos como:
- voto de calidad en ciertos temas
- consejo consultivo externo
- mediación o arbitraje para decisiones estratégicas
Esto evita que un desacuerdo entre socios termine paralizando al despacho.
Pensar en el despacho como una firma profesional
Muchos despachos nacen como un pequeño negocio entre dos personas.
Pero si la intención es crecer, eventualmente el despacho debe empezar a verse más como una firma profesional que como un negocio personal.
Esto implica:
- procesos más claros
- estructura organizacional definida
- desarrollo de talento interno
- reglas de gobierno corporativo básicas
No es necesario tener la complejidad de una Big Four, pero sí una estructura que permita que el despacho crezca sin depender únicamente de dos personas.
Comentario final
Cuando dos personas fundan un despacho contable, el 50-50 parece el acuerdo más justo. Pero los despachos no son negocios estáticos. Con el tiempo cambian los clientes, el equipo, las responsabilidades y las ambiciones de cada socio.
Por eso, más que pensar solo en el reparto inicial de participación, vale la pena diseñar desde el principio las reglas que permitirán que la sociedad funcione cuando el despacho crezca.
Porque en la práctica, muchas sociedades no se rompen por falta de clientes. Se rompen por falta de estructura.
- Contador Público egresado de la Universidad del Valle de Atemajac, con más de 14 años de experiencia como Auditor Externo, Asesor Fiscal y
- Contralor Financiero en firmas BIG 4 y empresas transnacionales en giros de manufactura, comercialización, desarrollo de software, hotelería entre otros.
- Se desempeña como socio fundador de la firma de asesoría integral Tax ID, donde se atienden clientes extranjeros y nacionales de diferentes tipos de industrias.
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