La inteligencia artificial en contabilidad va mucho más allá de preguntarle a ChatGPT. En los últimos meses se ha hablado mucho sobre el impacto que tendrá la inteligencia artificial en la profesión contable. Escuchamos constantemente sobre agentes, automatización, eliminación de puestos de trabajo y sobre la necesidad de que los contadores aprendamos a utilizar estas nuevas tecnologías.
Sin embargo, cuando hablamos de utilizar inteligencia artificial en contabilidad, muchas veces seguimos pensando principalmente en abrir ChatGPT, Claude o alguna herramienta similar para hacer una consulta, investigar un tema, analizar un documento o redactar un correo.
Estas aplicaciones son útiles y ya pueden generar mejoras importantes en productividad, pero representan solamente una parte de lo que está comenzando a ocurrir.
Inteligencia artificial en contabilidad: cómo conectarla directamente a tus sistemas
Una de las experiencias que hemos tenido recientemente en nuestro despacho ha sido la implementación de Auxil-IA, una herramienta que se integra con CONTPAQi Contabilidad y que permite observar de manera mucho más clara hacia dónde puede evolucionar el trabajo contable.
En un proceso tradicional, el contador obtiene información de diferentes fuentes, descarga CFDI, revisa documentos, determina su tratamiento, realiza registros en el sistema contable, obtiene movimientos bancarios, concilia cuentas e identifica diferencias que posteriormente tendrá que investigar.
La posibilidad que estamos empezando a observar es diferente: que la tecnología participe directamente dentro de ese flujo de trabajo.
Por ejemplo, un sistema puede conectarse con el SAT para obtener los CFDI, procesar la información, integrarse con CONTPAQi Contabilidad para realizar o proponer registros y utilizar los movimientos bancarios para apoyar el proceso de conciliación. A esto se puede agregar un agente de inteligencia artificial con el que el contador interactúa para consultar información, identificar diferencias y trabajar sobre las excepciones que requieren atención.
En este escenario, la IA deja de ser únicamente una herramienta externa a la que hacemos preguntas y comienza a formar parte del proceso contable.
¿Por qué tu despacho necesita orden antes de usar inteligencia artificial en contabilidad?
Otro aprendizaje importante es que hablar de transformación tecnológica no significa utilizar IA para absolutamente todo.
Existen actividades que pueden resolverse mejor mediante automatizaciones relativamente sencillas. Herramientas como Zapier, por ejemplo, permiten conectar sistemas y establecer flujos de información entre aplicaciones sin necesidad de desarrollar una integración tradicional.
Al mismo tiempo, herramientas como Lovable están reduciendo considerablemente la barrera para desarrollar aplicaciones. Esto permite comenzar a pensar en soluciones creadas para necesidades muy específicas de un despacho o de un departamento contable.
Procesos que durante años hemos resuelto mediante archivos de Excel, capturas repetitivas o procedimientos manuales pueden analizarse nuevamente bajo una pregunta distinta: ¿realmente necesitamos seguir haciendo este proceso manualmente o podemos automatizarlo, conectarlo con otros sistemas o desarrollar una pequeña aplicación que lo resuelva?
Esto amplía considerablemente el concepto de “utilizar IA”.
La tecnología también expone nuestros problemas de organización.
Existe, sin embargo, una condición que considero fundamental y que recibe mucha menos atención: para automatizar correctamente primero necesitamos ordenar nuestros procesos.
Un sistema puede ser muy avanzado, pero seguirá teniendo dificultades si la información de origen es deficiente, los conceptos utilizados en las operaciones no tienen consistencia, los catálogos están desorganizados o los criterios contables cambian dependiendo de quién realiza el trabajo.
La implementación de IA obliga a revisar aspectos básicos de la operación: cómo facturamos, cómo identificamos nuestras transacciones, cómo estructuramos los catálogos, qué políticas utilizamos, cómo documentamos los procesos y qué controles existen.
También obliga a entender mejor el negocio. Para automatizar correctamente una actividad primero debemos ser capaces de explicar qué hacemos, por qué lo hacemos y bajo qué circunstancias el tratamiento debe ser diferente.
Por eso, una mala implementación tecnológica puede simplemente conseguir que un proceso desordenado se ejecute más rápido.
El papel del contador también empieza a cambiar, si una parte creciente del proceso de obtener información, clasificarla, registrarla y conciliarla puede ser realizada o asistida por sistemas, el trabajo del contador necesariamente comienza a desplazarse.
Esto no significa que desaparezca la necesidad del profesional contable. Significa que algunas de las actividades que históricamente han consumido una parte importante de nuestro tiempo pueden reducirse considerablemente.
En ese contexto adquieren mayor importancia otras capacidades: entender el negocio, estructurar problemas, establecer criterios, identificar excepciones, validar resultados, diseñar controles, interpretar información y comunicar conclusiones.
Incluso nuestra relación con la tecnología cambia. No necesariamente tendremos que convertirnos en programadores, pero sí tendremos que entender mejor cómo funcionan los procesos, qué información necesitan los sistemas, qué se puede automatizar y dónde debe permanecer el juicio profesional.
Aplica la inteligencia artificial en contabilidad en tu operación diaria sin perder el control
Precisamente a partir de estas experiencias estamos preparando el curso “IA aplicada a la contabilidad: de la promesa a la realidad”.
La intención será alejarnos un poco de la conversación general sobre lo que eventualmente podría hacer la inteligencia artificial en contabilidad y revisar aplicaciones que ya pueden utilizarse en el trabajo contable: desde un ejemplo de IA integrada con CONTPAQi Contabilidad hasta automatizaciones con Zapier, desarrollo de aplicaciones con Lovable, agentes y el uso de herramientas de IA generativa.
También analizaremos algo igualmente importante: qué condiciones necesita una empresa o despacho antes de automatizar y qué habilidades debería comenzar a desarrollar el contador para trabajar en un entorno donde estas herramientas serán cada vez más comunes.
La inteligencia artificial en contabilidad no consiste solamente en aprender a hacer mejores preguntas a ChatGPT. También consiste en entender cómo podemos integrar tecnología, automatización e inteligencia artificial dentro de nuestros procesos y, a partir de ello, replantear qué trabajo debería realizar el sistema y dónde realmente aporta valor el contador.
- Contador Público egresado de la Universidad del Valle de Atemajac, con más de 14 años de experiencia como Auditor Externo, Asesor Fiscal y
- Contralor Financiero en firmas BIG 4 y empresas transnacionales en giros de manufactura, comercialización, desarrollo de software, hotelería entre otros.
- Se desempeña como socio fundador de la firma de asesoría integral Tax ID, donde se atienden clientes extranjeros y nacionales de diferentes tipos de industrias.
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