Aplicación del «Teaming» genera equipos versátiles y empresas más fuertes



Al hablar de empresas es inevitable mencionar el trabajo en equipo. Dos cabezas piensan mejor que una; el talento gana partidos, pero el trabajo en equipo gana campeonatos; si quieres ir rápido, ve solo, si quieres llegar lejos, ve acompañado. ¿Cuántas otras frases así conocemos y encontramos impresas en afiches motivacionales en las oficinas de directores, gerentes y coordinadores?

Planear primero y actuar después ya no tiene mucho espacio para una buena productividad ni alcance de resultados dentro de cualquier empresa.

Por supuesto, todas son ciertas. Sin embargo, así como las maneras en que trabajamos evolucionan y se transforman —a veces de forma natural, a veces porque las circunstancias nos obligan a hacerlo—, también ocurre con la forma en que el trabajo en equipo funciona.

Hace unos años, Amy Edmondson, profesora de liderazgo de Harvard, acuñó el término teaming (quizá la traducción al español más acertada pueda ser «agrupamiento») para hablar de esta evolución dentro de las dinámicas en que un grupo de personas combina sus conocimientos, puntos fuertes y entusiasmo para resolver una tarea en específico, sobre todo cuando el tiempo no está de su lado.

Según mi experiencia, en las compañías más innovadoras, teaming es la cultura.

Amy Edmondson

¿Qué es teaming?

Una buena manera de aproximarnos al concepto es entender que no es. A diferencia de team work o «trabajo en equipo», teaming no se refiere al trabajo que realizan día a día los integrantes de un solo departamento o área. Es decir, el área de recursos humanos de una empresa no hace teaming, porque ese equipo es estático, los que lo conforman se conocen bien, trabajan juntos todo el tiempo y se enfocan en soluciones específicas de su departamento.

Teaming es más dinámico. Se crea cuando existe un reto o problema que debe afrontarse desde diferentes puntos de vista, y que puede aprovecharse mejor si cuenta con la experiencia de distintos perfiles, provenientes de diferentes áreas. Es lo que vemos ahora con la epidemia a causa del COVID-19: especialistas de todo el mundo trabajan en conjunto para compartir datos clave del comportamiento del virus, para la elaboración de medicamentos y una vacuna, para implementar estrategias que probaron ser exitosas en otros países.

Teaming es la facilidad con que las personas se congregan, establecen rápidamente lo que tienen para ofrecer para una meta específica e intentan ponerse a trabajar en equipo, solo para ese proyecto, sin un plan establecido, pero sí con apertura para buscar estrategias, aprendiendo de los demás al mismo tiempo que se comparte el conocimiento propio.

Y esta manera de colaborar tiene resultados muy buenos si se aplica también dentro de las empresas, no importa el tamaño al que pertenezcan.

¿La solución para que el trabajo se haga?

Planear primero y actuar después ya no funciona tanto para una buena productividad ni alcance de resultados dentro de cualquier empresa. ¿Por qué? Porque un equipo estático no permite que haya fluidez cuando se debe coordinar y colaborar en el momento: ahora el trabajo exige más flexibilidad por la pérdida de las certezas que existieron en épocas anteriores.

En los 20 años que Edmondson lleva estudiando el trabajo en equipo, se ha dado cuenta de que es cada vez más común que la gente colabore en periodos más cortos para distintas tareas. Además, las conversaciones que se establecen en la actualidad nos han ayudado a reconocer la importancia de desarrollar la habilidad de crear conexiones con puntos variados para resolver problemas como el cambio climático, el acceso a un sistema de salud incluyente, la manera en que se diseñan ciudades más inteligentes para todos los perfiles.

Al implementar el concepto de teaming en la empresa se consigue una cultura de trabajo más elástica. Además, ayuda a que se haga una integración más completa con todos los colaboradores, empleados y directores: se abre un canal de comunicación que estará disponible para unir esfuerzos, según lo pida el siguiente reto. Una vez que la tarea esté terminada, habrá un proceso de retroalimentación, que le dará a los líderes un nuevo papel para permitir que cada nuevo teaming sea más eficiente, provechoso y satisfactorio para los involucrados.

Cómo hacer teaming

La tarea de un buen líder en el teaming es crucial. Es quien debe identificar la premura que necesita la solución de un problema y poner manos a la obra de inmediato. Y para que los resultados sean óptimos, debe encontrar a los integrantes perfectos para trabajar juntos. Así que, número uno, identifica a tus jugadores estrella (para una tarea específica). Esto quiere decir que no siempre podrás armar el mismo equipo para todo, sino que serás capaz de reconocer el talento particular de tus colaboradores para crear la combinación ideal para un proyecto que tiene fecha de caducidad.

El siguiente paso tiene que ver con una nueva cultura de trabajo, en la que hacer teaming es natural y esto se alcanza al ayudar a todos para que sean más:

Curiosos

Se debe encontrar el motor que hace que un colaborador se interese en lo que los demás saben hacer, porque así se tiene en el radar lo valioso de su trabajo en situaciones determinadas. Ya no se trata únicamente de reconocer el aporte personal, sino el del resto para trabajar en conjunto cuando sea necesario. Así que escucha con atención lo que dice tu equipo.

Apasionados

Las ganas de invertir energía y tiempo debe ser contagiosa. Cuando se es apasionado, es imposible que pase desapercibido, por eso es importante que los líderes no sean tímidos al respecto. Si el equipo se da cuenta de la legitimidad del entusiasmo por parte de los directores y gerentes, será más sencillo que se identifiquen con él y, por lo tanto, se esfuercen más.

Empáticos

Para poder trabajar en equipo, y además bajo presión, la empatía es importantísima. Al ponernos en los pies del otro, al abrirnos a la perspectiva ajena cuando se mira al mismo problema, el proceso de convierte en uno de colaboración enriquecedora, en donde nadie tiene la respuesta absoluta, todos tienen derecho a equivocarse y las soluciones se alcanzan por el valor que todos aportan.

El teaming resuelve desde «bomberazos» y situaciones imprevistas, hasta crisis. Si se maneja con inteligencia desde la construcción misma del equipo, los beneficios rendirán frutos más allá de una solución positiva: el crecimiento de los colaboradores y su relación con los líderes será tan vasta como las lecciones aprendidas.
 
 

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